2026-08-04
KUQA, China - A la sombra de grutas budistas centenarias situadas a lo largo de las legendarias rutas caravaneras que en otro tiempo conectaban China con Persia y el Mediterráneo, más de veinte creadores de contenido procedentes de once países se reúnen esta semana para presentar al mundo uno de los enclaves históricos más emblemáticos de Asia.
El recorrido, de una semana de duración y titulado «This Summer, Meet Kuqa», se celebrará del 3 al 9 de agosto de 2026 y llevará a los influencers visitantes por nueve distritos y ciudades de la Prefectura de Aksu, en el noroeste de China, una región reconocida desde hace siglos como uno de los principales núcleos de la antigua Ruta de la Seda.

El viaje comenzará con una ceremonia inaugural en el Museo de Kuqa, que alberga una valiosa colección de artefactos de Qiuci (también conocido como Kucha), testimonio de más de mil años de intercambios culturales a lo largo de la Ruta de la Seda.
El legado de un antiguo reino
La antigua Kucha fue un reino oasis donde confluyeron las civilizaciones china, persa, india y grecorromana entre los siglos III y VIII d. C. Como uno de los principales centros de la Ruta de la Seda septentrional, se convirtió en un importante punto de intercambio cultural, artístico y comercial, extendiendo su influencia mucho más allá de la región a través de la Ruta de la Seda.
Muy cerca se encuentran las Grutas de Kizil, excavadas en acantilados de arenisca roja y decoradas con murales de unos 1.700 años de antigüedad. Los especialistas suelen considerarlas anteriores y, en algunos aspectos, comparables a las más conocidas Grutas de Mogao, situadas en Dunhuang, más al este.
Este legado histórico constituye el eje central del itinerario. Los creadores de contenido visitarán talleres dedicados a la recuperación de las técnicas tradicionales de pintura mural y fabricación de instrumentos musicales, además de asistir a representaciones en vivo de la música y la danza de Kuqa, una expresión artística cuyo impacto llegó, según se afirma, a influir en los espectáculos cortesanos de las distintas dinastías chinas.
«Existe la tendencia a pensar que la Ruta de la Seda solo existe en los libros de historia», afirmó uno de los miembros del equipo organizador.
«Queremos que el público descubra que estas tradiciones siguen vivas y continúan formando parte de la vida cotidiana.»

Más allá de los muros del museo
El recorrido sigue tres rutas que parten de Kuqa hacia las ciudades oasis de Xinhe y Shaya, y continúan hacia el oeste hasta Baicheng, Wensu, la ciudad de Aksu, Awat, Wushi y Kalpin, asentamientos alimentados por los ríos que descienden de los montes Tianshan.
Los itinerarios incluyen desde excursiones por valles alimentados por glaciares hasta visitas a familias agricultoras durante las cosechas de uvas y melones, reflejando la reputación de la región como productora de algunas de las frutas más dulces de China.
Los organizadores explican que el objetivo es fomentar un contacto auténtico con la cultura local y ofrecer a los participantes —muchos de ellos con una amplia audiencia en Europa, América Latina, el Sudeste Asiático y África— una visión más profunda de la vida cotidiana a lo largo del antiguo corredor comercial.

Un destino en auge
Aksu, hasta hace poco un destino poco conocido para la mayoría de los viajeros internacionales, está siendo promovido por las autoridades regionales de turismo como un destino emergente, donde es posible descubrir el legado de la Ruta de la Seda sin las grandes aglomeraciones que caracterizan a lugares como Xi'an o Dunhuang.
Los organizadores esperan que las publicaciones de los influencers —que incluirán vídeos de formato corto, fotografías y vlogs— contribuyan a atraer a un mayor número de visitantes internacionales en las próximas temporadas turísticas.
La recuperación del turismo en China se ha visto reforzada por una mayor proyección internacional. Los creadores compartirán sus experiencias en plataformas como YouTube, Instagram y TikTok con el objetivo de acercar este destino a las generaciones más jóvenes.
Una Ruta de la Seda viva
Para los creadores de contenido, el atractivo reside menos en las presentaciones formales que en la experiencia directa: artesanos que muestran ante la cámara técnicas transmitidas durante siglos y paisajes —desiertos, valles glaciares y fértiles huertos frutales— que siguen siendo poco conocidos para gran parte del público internacional.
Como señaló uno de los participantes antes del inicio del viaje, el encanto de Kuqa no consiste tanto en visitar un único monumento como en «experimentar el ritmo cotidiano de una civilización milenaria», una experiencia que los organizadores esperan inspire a muchas más personas a descubrir Kuqa por sí mismas.
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